Parivritta Ardha Chandrasana

Parivritta Ardha Chandrasana es una postura de equilibrio sobre un pie y una mano. A diferencia de su postura hermana, Ardha Chandrasana, este asana incorpora una poderosa torsión que desafía aún mas nuestra capacidad para mantenernos estables, y requiere la suficiente fuerza en la espalda, para que el tronco gire 180º manteniendo los brazos en cruz. La Postura de la Media Luna Girada, pertenece a la familia de las Parivrittas o torsiones y al igual que Parivrtta Trikonasana en esta postura, la flexibilidad, la firmeza de las piernas y el adecuado alineamiento en la pelvis, nos proporcionan la base y fundamento para integrar el elemento de torsión en la columna.

 

Beneficios:

  • Potencia el equilibrio.
  • Fortalece y estira las piernas.
  • Refuerza la espalda y flexibiliza la columna vertebral.
  • Alivia tensiones en el cuello, hombros y rodillas.
  • Flexibiliza las caderas.
  • Estimula el funcionamiento del sistema digestivo.
  • Vigoriza todo el cuerpo.

 

Contraindicaciones:

  • Tensión en el cuello.
  • Diarrea.
  • Dolor de cabeza y migrañas.
  • Problemas de corazón
  • Tensión arterial baja.
  • Embarazadas; no practicar.

 

Realizar la postura

  • Separa las piernas entre 130 y 150cm manteniendo los brazos en cruz.
  • Gira hacia dentro la pierna y el pie izquierdos, unos 60º, y gira hacia fuera el pie derecho 90º, alienando el talón con el arco del pie de atrás.
  • Espirando, adopta Parivrita Trikonasana, la Postura del Triángulo Girado, apoyando la mano izquierda junto al lado externo del pie derecho, puedes usar un bloque de yoga si es necesario para darte mas elevación. Coje tu cadera con la mano derecha mientras realizas la transición.
  • Flexiona la rodilla derecha y adelanta tu mano izquierda unos 30 cm por delante del pie derecho. Toma un pequeño impulso para aproximar el pie de atrás antes de elevar finalmente la pierna.
  • Transfiere el peso del cuerpo hacia adelante, estableciéndote sobre tu pie derecho y mano izquierda. y estira poco a poco la pierna derecha.
  • Levanta la pierna izquierda a la altura de tus caderas, girándola hacia dentro, de manera que la rodilla y el dedo gordo del pie, se orienten hacia el suelo, y la parte posterior de la pierna mire hacia el techo.
  • Estira la pierna izquierda al máximo, alejando la planta del pie, de la coronilla.
  • Torsiona la columna en espiral y estira el brazo derecho. Mira hacia tu mano derecha.
  • Mantén la posición unos 20-30 segundos respirando con normalidad y luego practica el otro lado.

 

Claves técnicas

  • En la pierna de base: presionar firmemente la base del dedo gordo y el lado interno del talón hacia el suelo.
  • En la pierna elevada crear una rotación interna en el muslo para nivelar ambas caderas, y estira la pierna enérgicamente hacia atrás y arriba.
  • El lado externo de la cadera izquierda desciende, y el lado externo de la cadera derecha sube hacia el techo, nivelando la pelvis. Ambas caderas a la misma altura.
  • Alargar la cara anterior del tronco, desde el pubis hasta la garganta y gira hacia arriba el abdomen.
  • Presionar con fuerza los dedos de la mano izquierda contra el suelo para aumentar la torsión espinal.
  • Elevar el costado derecho y girarlo hacia atrás.
  • Extender la línea que separa el cóccix de la coronilla. La columna gira sobre su propio eje, con el cuello bien alineado.
  • Aplanar la parte alta de la espalda, girar hacia arriba el pecho y el abdomen.
  • Estirar enérgicamente los brazos hacia arriba.
  • Mover la cabeza hacia atrás y extender la nuca.

 

Persevera con paciencia en este asana, y tómate tu tiempo para ir integrando los alineamientos en las piernas, pelvis y en el tronco. Para prepara esta postura, sin duda te puede ayudar trabajar primero con la Postura del Triángulo Girado, así como las asanas de Guerrero I y Guerrero II. Calienta bien con Surya Namaskar A y Surya Namaskar B para ganar movilidad en el tronco y las caderas.

Puedes apoyar el pie elevado, presionándola con la planta para estabilizarte mejor en el asana y profundizar así en el giro. Además, elevando el apoyo de la mano de abajo sobre un bloque de yoga encontrarás mas espacio para profundizar tu torsión. Integra poco a poco las acciones clave de esta torsión, enfocándote primero en la colocación de la pierna de atrás, y el alineamiento de la pelvis, así como en flexibilizar los isquitibiales. Poco a poco puedes profundizar la torsión espinal y finalmente alcanzarás una buena estabilidad y en el equilibrio.

 

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Namasté 

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