Con este primer artículo de la temporada vamos a ir dando poco a poco algunos pasos para adentrarnos en el Corazón del Yoga: la meditación y su gran diversidad de prácticas.

Vengo de vivir una experiencia muy reveladora con mi retiro de meditación este verano, y con gran motivación para escribir y compartiros aquí en el blog, lo que se puede lograr mediante el cultivo del Noble Silencio y la autobservación.

En cada uno de nosotros se encuentra latente la semilla del despertar. Espero que este contenido valga tu tiempo, y te acerque un poquito aunque sea a esa a esa comprensión, alentándote para poder emprender o proseguir con una vía consistente de transformación personal.

Después de 10 días meditando durante unas 10 horas al día tengo que decir, no solamente que he salido fortalecida sino con una sensación de gran superación. He comprendido mucho mas por qué en la historia de yoga clásico, la práctica central fue la meditación.  Las asanas o posturas de yoga, son un acondicionamiento y preparación estupenda para el cuerpo, pero no hay que olvidar que originalmente asana alude al asiento; a la postura sentada de meditación.

 

Hace unos días terminé un curso de meditación en uno de los centros de la fundación Dhamma Org. Se trata de una fundación en donde puedes aprender la técnica de meditación Vipassana, de acuerdo a la tradición del ya fallecido S.N. Goenka. De ascendencia hindú, este maestro nacido en birmania, ha contribuído en recuperar y transmitir un linaje de enseñanza que se remonta al Buddha Gautama, difundiendo durante mas de 40 años la técnica Vipassana y estableciendo centros de meditación por todo el mundo.

 

Mi experiencia en el retiro de meditación

En estos días de retiro, he tenido la oportunidad de vivir con sencillez, prácticamente como un monje consagrado a la práctica y la contemplación profunda. Las atenciones y cuidados de tantos voluntarios que trabajan en la fundación de Dhamma Org, son el motor y soporte para que los meditadores puedan dedicarse enteramente a la labor, sin distracciones.

Además de aprender una valiosa técnica para el entrenamiento de la mente, la filosofía budista con su demasiado realista visión de la existencia, despertaron en mi la motivación para trabajar cada día con persistencia y dedicación desde las 4h de la madrugada que nos levantábamos, hasta las 21:30h que nos íbamos a dormir.

El código de disciplina que se decide asumir al realizar este viaje personal, no esta pensado mas que para tu mayor beneficio, y profundices realmente en el trabajo. Yo os puedo decir que yo me lo tomé muy en serio, ya me conocéis, aunque ha sido bastante duro, también tengo que admitirlo.

En el retiro no se nos estaba permitido hablar, ni establecer comunicación visual con nadie. Entregamos los teléfonos, llaves, libros, cuadernos o cualquier objeto que pudiera ser una distracción, el primer día del curso. Personalmente me encontraba dispuesta a llevar a cabo este proceso de autoindagación con seriedad y siento que esto se hace mucho mas posible cortando la comunicación con el mundo exterior. En nuestra vida cotidiana no tenemos la oportunidad de cambiar el foco de nuestra atención, de dirigirlo verdaderamente hacia dentro. El silencio me ha permitido ser auténtca conmigo misma, tanto con mis sombras y malestares como con mis aspiraciones mas puras.

Para comenzar trabajamos con anapana; tres días de preparación con una técnica que disciplina la mente para alcanzar una fuerte y sostenida concentración. A medida que trabajaba, tenía la sensación casi como de estar picando piedra dentro de mi mente; entrando poco a poco en los estratos profundos,  interiorizando la atención, ejercitando la concentración al máximo.

El cuarto día se introdujo Vipassana, la meditación de la que os hablo a continuación. Seis días de cirugía mental con la que te sumerges en lo mas profundo de tu mundo interno; un viaje a través de los venenos de la mente y sus zonas oscuras, para finalmente cultivar Metta Bhavana: el amor universal, el último día. La práctica de Metta es un bálsamo para el corazón con el que ofreces tus méritos y buenos deseos en beneficio de todos los seres, emanando compasión, paz y armonía hacia el mundo. Yo tuve una de la experiencias mas maravillosas de mi vida con Metta, realmente ocurrió una sanación.

Las enseñanzas del Dharma budista, son lo que un día hace muchos años ya, despertaron en mi el afán de búsqueda personal y la razón por la que comencé a estudiar Yoga. Tras este retiro se han vuelto a tensar las cuerdas y a afinar dentro de mí, algunos de los valores mas nobles que nos pueden enseñar estas tradiciones de sabiduría.

El trabajo espiritual requiere una práctica continua y un compromiso de ver muy adentro en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea, para descubrir qué ha creado el sufrimiento humano y qué nos liberará de los conflictos.

Camino con Corazón

Jack Kornfield

 

Orígenes de la meditación Vipassana

La meditación Vipassana, se remonta al mismo Buddha, el cual vivió hacia el siglo V antes de cristo. Tiene sus orígenes en la tradición Theravada, el budismo mas antigüo y primitivo. Al parecer, fue la técnica original que el maestro enseñó a sus discípulos; una comunidad de monjes y seguidores laicos que creció en torno a él y a los que el Buddha enseñó el camino del Dharma, una vía para alcanzar la liberación el sufrimiento, la sabiduría y un corazón lleno de compasión.

El camino del Dharma es un arte de vivir en la comprensión de la ley de la impermanencia. Todo en esta vida está sujeto al cambio y la naturaleza de cada fenómeno que experimentamos, ya sea dentro o fuera de nosotros, es la de surgir y desaparecer.

Las Cuatro Nobles Verdades de Buddha nos enseñan las causas de nuestros sufrimientos y no alientan de que hay un camino para salir de la desdicha. Debido a la ignorancia o falta de claridad y comprensión de la ley de la impermanencia, generamos un fuerte apego hacia las cosas (situaciones, experiencias, personas, objetos etc…) sin darnos cuenta que absolutamente todo esta en permanente cambio; surge y desaparece.

Para lograr esta comprensión verdadera, Buddha hizo una valiosa contribución; refinó los métodos de meditación de la época y aportó una técnica para que cada persona pueda experimentar de manera directa la realidad. Por eso a Vipassana se la conoce como la meditación de la visión profunda o visión cabal.

 

Que es la meditación Vippasana

Vipassana es pues una técnica de meditación que puede ayudarnos a desarrollar una visión verdadera de la realidad, su objetivo es enseñarnos a ver las cosas tal y como son.

Con una práctica continuada se adquiere la capacidad de estar presente, manteniendo el equilibrio de la mente ante las vicisitudes de la vida. Trabajando con persistencia se desarrolla lentamente la ecuanimidad ante las experiencias agradables, desagradables o neutras.

Es un poderoso método de autoobservación que tiene como finalidad principal, erradicar el sufrimiento en lo mas profundo de la mente y liberarnos de las tendencias inconscientes que nos atrapan una y otra vez en la espiral de la insatisfacción.

El método trabaja con la observación de nuestro propio cuerpo, desarrollando una atención aguda, cada vez mas sutil y refinada hacia las sensaciones. Esta profunda atención hacia el interior nos permite percibir también nuestras propias reactividades, es decir, las tendencias inconscientes de la mente que nos llevan a reaccionar mecánicamente ante la vida con deseo o aversión(rechazo).

La línea que separa la mente consciente del inconsciente es muy fina, estamos experimentando sensaciones en el cuerpo continuamente. Buddha descubrió, que a través de la observación de dichas sensaciones, es posible darse cuenta de cómo  cuando experimentamos una sensación agradable nos apegamos con fuerza, y cuando es desagradable generamos aversión. Desarrolló un método para cultivar la ecuanimidad y el equilibrio de la mente ante cualquier situación.

 

En que consiste esta poderosa técnica

Cuando empezamos a trabajar con Vipassana, haciendo un lento y detallado recorrido a lo largo del cuerpo, se desarrolla una atención cada vez mas aguda, mas precisa y sutil  en las sensaciones parte por parte; desde la coronilla, hasta los dedos de los pies.

Indagando en las diferentes capas musculares, encontraremos sensaciones mas densas en algunas zonas y mas sutiles en otras. Algunas partes nos cuesta sentirlas o las experimentamos totalmente en blanco. Perseverando con paciencia, a lo largo de los 10 días, poco a poco se despierta la conciencia en cada una de las partes del cuerpo hasta niveles insospechados.

Este es un método muy científico en realidad. Mediante la autoobservación continua, se puede revelar la realidad de la materia en los niveles subatómicos, que ya entonces Buddha denominó como kalapas; las partículas mas elementales e indivisibles del mundo atómico. Por supuesto que para esto se requiere un fuerte entrenamiento y largas horas de meditación, pero en mi propia experiencia, a medida que pasaban los días, las sinapsis nerviosas se sentían con mas claridad, agudeza e inmediatez.

Con Vipassana trabajamos en el campo de mente y materia; observando, indagando, refinando la atención como un científico o cirujano que disecciona el cuerpo, capa a capa. Recorremos una y otra vez el cuerpo, de arriba a abajo, en sus diferentes partes, despertando las conexiones neuronales entre el cerebro y cada tejido o fibra muscular, así como entre cada fibra muscular y cada parte del cerebro.

 

Los Samskaras: las tendencias de la mente inconsciente

Durante la meditación, las sensaciones mas densas, nos dan la oportunidad de trabajar con los condicionamientos inconscientes que emergen desde lo mas profundo de la mente. Estos condicionamientos, que en la tradición del yoga se llaman samskaras y de los que el Buddha también habló, son las impresiones que van quedando en la consciencia, a medida que llevamos a cabo nuestras acciones en la vida.

Teniendo en cuenta que constantemente estamos actuando con el pensamiento, la palabra y el cuerpo, comprendemos que generamos samskaras continuamente. Los samskaras son impresiones que van definiendo además las tendencias de nuestro carácter.

Tres son los venenos que hay en la mente según la filosofía del Buddha: la ira, el deseo y la ignorancia. Con mas frecuencia de la que creemos actuamos movidos por estos venenos y cada uno de nuestros actos generan nuevos samskaras; impresiones en la consciencia.

Estas impurezas, profundamente arraigadas en la mente inconsciente, emergen a la superficie durante la meditación y pueden experimentarse como sensaciones muy densas en el plano físico. Nos dan la oportunidad para desarrollar poco a poco la ecuanimidad y la capacidad de estar en la experiencia presente con equilibrio y claridad. Es muy humano apegarnos a las sensaciones agradables, y querer escapar de las desagradables. Trabajando la técnica con rigor y persistencia llegará el momento en que esas sensaciones se disuelvan, manteniendo la comprensión de que todo es impermanente.

La práctica de Vipassana es un entrenamiento de resistencia mental muy potente, y a medida que se avanza, se busca mas inmovilidad en la postura y mas tiempo en sesiones sentadas.

Cómo se generan los Samskaras

En las enseñanzas filosóficas, SN Goenka decía que algunos de los samskaras que hemos generado con nuestro actos, dejan una huella tan sutil en la conciencia, como quien traza una linea recta sobre la superficie de un lago; tan pronto como se dibuja desaparece en el agua. Otros son como trazar una linea sobre la arena, a medida que el viento sopla se irá desdibujando su trazo. Pero algunos de nuestros actos dejan una tal huella en la conciencia, que el samskara que se crea es como cincelar una profunda grieta sobre la roca.

En la perspectiva budista, no existe ningún dios o poder superior que vaya a juzgarnos o castigarnos. La misma huella de nuestras acciones nos encierra en la existencia condicionada. Esto es lo que se conoce con el mal usado e interpretado concepto de karma. Estos condicionamientos inconscientes, según la filosofía budista, nos mantienen atrapados en la espiral de los apegos y las aversiones. Cada uno de nosotros tiene pues que trabajar arduamente por su propia liberación.

Trabajar con Vipassana requiere la actitud de querer mirar muy profundo hacia dentro de nosotros mismos, para liberar los patrones y reactividades que están generando conflicto e infelicidad en nuestras vidas. Es muy difícil cambiar el carácter o superar la adicción a nuestras propias emociones negativas, pues hay toda una química que se desencadena en el cuerpo cada vez que las sentimos. Con el entrenamiento sistemático en esta técnica de meditación se pueden experimentar beneficios desde que comenzamos a practicarla hablamos de ellos seguidamente.

 

Que beneficios nos puede aportar

En mi opinión y por experiencia propia, para realizar una trabajo verdaderamente profundo con esta técnica de meditación, la práctica intensiva va a ser la clave. El formato de 10 días que ofrecen los centros de meditación de Dhamma Org está probado y comprobado. Los importantes cambios que operan en el cerebro tras este entrenamiento van marcan un antes y un después seguramente, para mí ha sido así.

Sin embargo es de vital importancia sostener la disciplina en la rutina diaria, y sentarse al menos 1 hora cada día a meditar. La conciencia que desarrollamos al practicar Vipassana nos va llevando poco a poco a poner atención en la manera en como pensamos, como comemos, como dormimos etc…en definitiva como sentimos a través de nuestro cuerpo. Esto implica el compromiso de ser consciente a cada momento.

La mente humana está llena de añoranzas, recuerdos, deseos, odios y miedos. A medida que todos estos contenidos mentales emergen y se liberan con el entrenamiento sistemático de la atención, desarrollaremos la capacidad de ver la realidad tal como es. Este es un método pues que nos ancla en el momento presente.

A lo largo de nuestra vida, hemos tenido miles de experiencias, muchas de las cuales no sucedieron como nos habría gustado. Estamos condicionados por nuestras experiencias pasadas las cuales definen nuestro sentido del yo en la actualidad. Esta práctica nos puede conducir poco a poco a la integración de las múltiples partes que componen nuestro ser, incluidas las experiencias que no pudimos digerir o asimilar en su día; sin rechazo, ni negación. En este sentido, desde mi punto de vista trabajar esta técnica con disciplina y compromiso te ahorrará horas de terapia emocional, aunque siento que es importante trabajar con rigor y bajo la guía de una maestro cualificado.

Un aspecto importante de la práctica se centra en la concentración adecuada. Aquello que mantiene la conciencia tan fragmentada, nos permite darnos cuenta de cada una de nuestras distracciones, integrándolas en la experiencia sin violencia ni represión. Poco a poco se logra un punto de enfoque, un estado de unificado de la conciencia de manera que las actividades cotidianas de nuestro día a día se alineen en una misma dirección.

Seguramente Vipassana es un método beneficioso para trabajar con enfermedades psicosomáticas, en la medida en que observas en el cuerpo y las sensaciones y pones atención a cada uno de los patrones mentales que están contribuyendo a crear el desequilibrio en el cuerpo. Esta observación sistemática de la mente, nos hace tomar conciencia de nuestros apegos mas fuertes, con lo que posiblemente puede ayudar también a superar la adicciones, aunque todos esto no es para nada el fin último de la meditación Vipassana.

 

En definitiva, una herramienta para vivir despiertos cada instante

Desde que comenzó mi viaje de búsqueda personal e inicié mi camino en la disciplina del yoga, he tenido la oportunidad de experimentar con diferentes técnicas relacionadas con la psicología transpersonal y el chamanismo. Pero a medida que me adentré mas en la vía del yoga, sentí la necesidad de abrazar una práctica con rigor, de darme la oportunidad de profundizar verdaderamente. Siento que se puede entrar con facilidad en la montaña rusa de las experiencias espirituales perdiendo todo anclaje y capacidad para integrarlas en nuestra vida real. La meditación tiene el potencial de traer una gran transformación a nuestra vida, aunque es un sendero lento y gradual. Los estados de conciencia que se pueden alcanzar están registrados en la literatura mística de la India y el Tíbet que tanto me fascinaba cuando tenía veinte años.

Con Vipassana encuentro una valiosa herramienta con la que trabajar día a día disciplinadamente. Una técnica rigurosa respaldada por una visión filosófica que ha resistido la prueba del tiempo. Los códigos universales de moralidad que se cultivan con el Noble Óctuple Sendero del Buddha, son la clave del éxito en la meditación. Patanjali también nos expone los Yamas y Niyamas en sus famosos Yoga Sutras; hablaremos de todo esto mas adelante en el blog.

Buddha significa “el despierto” y en cada uno de nosotros se encuentra latente esa semilla del despertar para poder vivir cada instante conscientemente.

 

Si has llegado hasta aquí es porque este post te ha resultado interesante. Te recomiendo también mi artículo sobre 5 Posturas de Yoga para Meditación y como practicarlas. Gracias por compartirlo este post en tus redes con otros amigos del yoga y de la meditación a quien creas les pueda interesar. Si deseas estar al día de estos artículos y de otros contenidos destacados te animo a suscribirte a mi newsletter aquí abajo, para que no te pierdas ninguna de mis publicaciones.

 

Namasté

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