En esta serie de artículos que vengo escribiendo últimamente sobre las prácticas de meditación, incluyo hoy la técnica de Anapana, la cual tuve la oportunidad de mejorar y perfeccionar mientras estudiaba La Meditación Vipassana este verano. Creo que este antiguo método es una buena puerta de entrada para todos aquellos que se inician en la meditación, y aquí te cuento un poco en consiste ésta sencilla pero sistemática técnica para el desarrollo de la concentración mental.

 

El Propósito de la Meditación

La meditación, es su sentido mas amplio es un cuerpo de prácticas que tienen como fin el adiestramiento total de la mente. De todas las tradiciones de sabiduría que han existido, es el budismo la que ha desarrollado y sistematizado una completa tecnología de prácticas de meditación para la transformación del individuo y para su total realización espiritual en esta vida.

El propósito de la meditación, en palabras del Lama Rinchen, es liberarnos de todo aquello que nos causa sufrimiento. Liberarnos de patrones conductuales, actitudes y emociones tóxicas. Liberarnos del egocentrismo.

La meditación es un camino de vida para soltar el aferramiento a nuestra idea del yo y finalmente para desmantelar el ego. La meditación nos va a permitir poco a poco alcanzar la estabilidad mental y emocional para potenciar ciertas virtudes innatas y aumentar nuestra voluntad y autoestima.

En el constante flujo de cambios que experimentamos en la vida, sucede que aquello que pasa ahí afuera, gobierna a menudo el como me tengo que sentir adentro. Somos esclavos o víctimas de las circunstancias, le damos demasiado poder al mundo exterior. El desarrollo interno que se puede alcanzar con la meditación, nos enseña a colocar ese poder en el propio sujeto. Aprendemos a trabajar con nuestras reactividades para poder tomar la suficiente distancia emocional, que nos permita discernir, evaluar lo que está pasando ahí afuera, y decidir como actuar de manera justa y equilibrada.

Con la meditación nos ejercitamos a conciencia en el arte de elegir aquello a lo que atiendo, aquello que pienso, lo que siento, en definitiva; la realidad que habito.

 

La Meditación Anapana

 

1 Descansando la atención en el flujo natural de la respiración

Este método de meditación es muy antiguo y consiste en dejar que la atención repose en el flujo natural de la respiración.La respiración es uno de los procesos naturales de nuestro cuerpo y en anapana la utilizamos como soporte para la atención. En el retiro de Meditación Vipassana en el que participé este verano en Dhamma Org, trabajamos con esta poderosa técnica durante los tres primeros días, antes de poder entrar realmente en la práctica de Vipassana como tal. Anapana tiene como fin ejercitar el músculo de la concentración mental, y a medida que profundizamos, la mente se torna mas y mas precisa y sutil, refinando nuestra capacidad de observación.

Para comenzar, sencillamente empezamos a observar la respiración en su flujo natural. Cultivando la atención en la inhalación natural. Sosteniendo la atención en la exhalación natural. Cultivando una actitud lo mas atenta posible, a lo largo de toda la inhalación y a lo largo de toda la exhalación.

Nos vamos a ir dando cuenta también, de la tendencia natural de la mente a distraerse con los contenidos cambiantes de pensamientos, sensaciones, y estímulos internos o externos. Por eso el mayor aliado para trabajar con anapana va a ser la paciencia y persistencia.

En el curso de meditación practicábamos la técnica en sesiones de una hora, unas 8-10 sesiones al día. Hacia el segundo-tercer día de anapana se nos instruyó para autobservar cuanto tiempo éramos capaces de mantener la concentración. Trabajamos en el darse cuenta de cuanto tiempo pasaba desde que la atención se dispersaba hasta que podíamos volver a reconducirla de nuevo a la respiración.

Tal y como entendí yo las pautas, si en menos de dos minutos eramos capaces de redirigir la atención al flujo de la respiración, este progreso nos haría mas fácil abordar la técnica de Vipassana que se instruiría a partir del cuarto día.

Para mi sorpresa me fui haciendo consciente de que mi atención se dispersaba por mas de 5 o 10 minutos. Inmersa en un limbo de ensoñaciones y pensamientos sobre el pasado y el futuro perdía la noción del tiempo hasta que podía volver a poner de nuevo esa atención aguda al flujo de las sensaciones en la respiración natural.

Honestamente tengo que decir que en mi propia práctica diaria, muchos días es todo un reto lograr una mínima concentración. Por eso la clave en esta fase es trabajar con persistencia y fuerza de voluntad, cultivando una actitud de aceptación y libre de juicios. Si se alimenta la frustración o el desánimo abandonaremos la tarea sin dar la oportunidad de que se despliegue y abra, aquello que el proceso tiene para mostrarnos sobre nosotros mismos.

El esfuerzo que hacemos para ejercitar la concentración con anapana, mantiene sujeta nuestra mente y ligada al soporte de nuestra atención; la respiración. En este proceso sostenido en el tiempo, los movimientos de la mente ordinaria se calman, de la misma manera que al aquietarse poco a poco las agitadas aguas de un profundo lago, los sedimentos que la enturbiaban se asientan en el fondo. La atención se va volviendo mas y mas sutil, y transitamos por los terrenos poco conocidos de la mente, para dejar que se revele, en su debido momento la naturaleza de la mente esencial.

2 Descansando la atención en las sensaciones de la respiración

La atención es capaz de desarrollarse con un entrenamiento sistemático y con anapana, a medida que esto se va logrando, empezamos a indagar en sensaciones cada vez mas sutiles. Poco a poco nos vamos concentrando en el roce que se produce en nuestras fosas nasales a medida que respiramos.

Observando las sensaciones del flujo de la respiración en el interior de las fosas nasales, lentamente la mente ira alcanzando un estado de equilibrio. Cultivamos la atención en l fosa nasal derecha, cultivamos la atención en la fosa nasal izquierda, cultivamos la atención en ambas fosas nasales y abarcando también el labio superior.

A medida que avanzábamos en la práctica de anapana refinamos aún mas la atención para observar únicamente las sensaciones en una pequeña zona; la parte alta del labio superior, justo antes de que comiencen las ventanas de la nariz. La mente se vuelve así cada vez mas refinada y sutil. Al cuarto día, ya ara capaz de reconocer las distracciones con gran inmediatez y reconducir en menos de dos minutos mi atención de nuevo a la sensación de la respiración en el labio superior.

El objeto de la concentración con el que trabajamos con anapana, es la respiración. La respiración nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra vida. Es un soporte natural para la atención desligado de cualquier connotación religiosa o esotérica. Cualquier persona puede practicar esta técnica independientemente de sus raíces culturales o religiosas. Es por esto que se nos pidió con inssitentemente que durante los diez días que duraba el curso, renunciáramos a utilizar otras técnicas de meditación, tal como visualizaciones, repetición de mantras etc…

No hay nada mas esencial que nuestra propia respiración. Con anapana recorremos un camino bastante directo para el ejercicio de la concentración, que nos puede conducir progresivamente a una estado de profunda absorción.

 

Soltar y relajarse

Los métodos de meditación budista no se han concebido para que que nos guste o nos disguste practicarlos. No meditamos para tener experiencias celestiales, sino para enraizarnos en el presente y ver la realidad tal y como es esencialmente. Cuando trabajamos inevitablemente nos vamos a encontrar con ciertas dificultades, por eso uno de los puntos clave para progresar en el camino de la meditación consiste en soltar y relajarse.

Soltar significa dejar salir la mente de su cárcel de aferramiento, puesto que uno reconoce que todo el dolor, el miedo y la perturbación proceden del ansia de la mente por aferrar.

Relajarse significa ser espacioso y relajar todas las tensiones de la mente. en un sentido mas profundo, unos se relaja en la verdadera naturaleza de la mente, en su estado natural.

Es como derramar un puñado de arena sobre una superficie plana. cada grano se asienta por su propia cuenta.

Sogyal Rimpoché

El Libro tibetano de la Vida y de la Muerte

 

 

 

Si has llegado hasta aquí es porque este post te ha resultado interesante. En mi artículo Meditación Vipassana: una herramienta de autotransformación, podrás leer sobre como fue mi experiencia final en el curso de de 10 dias de meditación Vipassana. Y si te estás iniciando ahora en el camino de la meditación te recomiendo especialmente mi artículo sobre 5 Posturas de Yoga para Meditación y como practicarlas.

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